Quien hubiera imaginado que quedarías atrapado en esa cárcel de agua espejada
Embelezado hasta paralizarte por tu propia belleza,
Obsesionado con tu propia imagen reflejada, te perdiste hasta las estrellas
Los pájaros te observan desde las ramas, entre cautos y curiosos; los insectos ya te usan de carretera.
Tus ojos, ya idos hace tiempo, se parecen a aquel pozo por el cual tu libertad abandonaste.
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